Poena

Te sigo sintiendo
Me sigo preguntando que hubiese sido
y porqué no puedo sacarte
Será que todavía no se curaron las heridas
de un amor que planeaba socavar en lo mas profundo
Se quedó sólo en la orilla .

Cómo explicar la desilusión
Si sólo tocó el agua y, por lo incierto, se marchó
“No se tirarme al agua”, me confirmaste una vez.
Y yo con mi equipo preparado,
no entienda porqué
si dándote todas las herramientas
como un abrazo en forma de salvavidas
Nunca quisiste tomarlo, ni tomarme.

El miedo lo único que consigue
es que te arrepientas después.
Lo he confirmado contigo,
por las veces infinitas que te acercaste a la orilla
para tocar el agua y volver a huir
Con tu excusa de no saber entregarte,
de no animarse al amor.

Lo curioso de todo esto es que tu gusto por mi mar
concidía con la zambullida de un valiente al agua.
Como si fuese ese tu escudo para no ser lastimado
O una estrategia:
(de cobarde)
Acercarte sabiendo que hay alguien más
entregado
a lo que vos no te animarías.

Pasan los minutos
¡cómo me enfurece malgastar palabras!
digo, escribirte.
como si algún día entendieras las heridas que dejaste.

El amor inconcluso dura más que el desamor.
En el desamor conoces las causas
Te aferras a razones existentes,
Este amor con la tibieza de un mate lavado
quedó suspendido
en posición de espera
sobre todo en un limbo,
desentendido.

Te confieso
que la única manera que me queda
para sacarte de acá
es poniéndote en palabras.

Recordando mi primer ruptura amorosa
rendida en la cama con mi mamá expresando
en simples palabras
una frase que fue imborrable:
“vos ya hiciste todo, si no vuelve es porque no quiere”.

La tibieza no se la deseo a nadie
es un espacio cómodo
donde no hay lugar para fuertes emociones
Elijo mi valentía
Mis desamores
mis espacios inconclusos
porque también me hicieron crecer.
Entender que, quizás, mi todo
no es suficiente
si desde la orilla nunca se animaran a probar tu mar.

Entradas populares